En 1903, después de un largo período de perturbaciones guerreras o discordias partidistas, a fínales del siglo XIX, los valeranos con aspiraciones profundas de paz decidieron darle a la recién creada Parroquia “San Pedro”, el nombre de su nueva plaza: Plaza “Concordia”.
En 1907, el 7 abril, comienza a llamarse Plaza “Araujo”, en homenaje al caudillo trujillano General Juan Bautista Araujo, el “León de la cordillera”, siendo Presidente de Valera su deudo, el General Pedro Araujo.

Fotografía: Trujillo Natural facebook
En 1911, el 5 de julio, en conmemoración del Centenario de la Independencia de Venezuela, se crea la Avenida 5 de julio, que antes se llamaba “La gran vía”; con el tiempo, con la nueva nomenclatura, se llamó la avenida 7. En dicha celebración centenaria se decidió el cercado y el arreglo de las aceras de la plaza, que en sus comienzos sirvió de centro deportivo, como un velódromo. Para tal acción de embellecimiento y arreglo de las aceras se conformó una comisión formada por: el General Francisco Ramírez, el Br. Antonio J. Braschi, Santiago Musso, Pedro Maggi y Manuel Briceño Valero.
En 1935, bajo la presidencia valerana de Juan Antonio Viloria, se nombró al ilustre Maestro José Luis Faure encomendándole desarrollara un proyecto para la modificación de la Plaza quien, conjuntamente con sus alumnos de la Escuela “Ricardo Labastida” le incorporó un parque, convirtiéndola en lo que es hoy: mitad Plaza, mitad parque, para beneplácito de los niños de aquella época. Con el tiempo, no precisado, como homenaje a ese ilustre patriota se decidió darle el nombre a esta plaza de Plaza “Sucre” que, popularmente, por su referencia del templo, se acostumbra, no ofialmente, llamarla Plaza “San Pedro”.
En 1954, bajo la dirección del Síndico Procurador Roberto Maldonado Labastida, se decretó la restauración de la plaza y se reconstruyó con la estructura que se observaba hasta hace poco.
Con el tiempo, a finales del siglo pasado, la plaza fue abandonada y se convirtió en un sitio peligroso y olvidado, prácticamente a merced de los borrachitos.
Hace tres años se le imprimió un trabajo de remodelación y se le rescata también su carácter de parque infantil, lo que venía siendo una petición muy sentida por la vecina población, pero, por, parece ser, algún descuido temporal haya sufrido cierto deterioro; por eso, enhorabuena que, entre los planes del Renacer de Valera, se haya considerado darle a la Plaza un mayor y mejor tratamiento para darle más carácter de modernidad. Se lo merece la Plaza. Pero, se propone que a la misma se le mantenga la custodia durante las 24 horas del día, si es posible, porque nunca faltan los que, en la penumbra, le infieran algún daño.
Es la mejor manera en que se le dé un digno homenaje, aquí en Valera, en esta Plaza “Sucre”, a ese gran hombre, a ese gran patriota que inmortalizó la gran hazaña de la Batalla de Ayacucho, nuestro ilustre patriota Antonio José de Sucre.
Por Benigno Contreras B.

