—¿A qué se debe tu prisa? Me gustaría saberlo, Barry —le pregunté en cierta oportunidad a este magnífico muchacho, muy parecido a tantos de mi ciudad—. ¿Acaso es la presión del entorno?, ¿tu agenda sobrecargada de cosas por llevar a cabo?, ¿o acaso es el uso de la tecnología, redes que te exigen todo para ya?, ¿o hay otro motivo…? ¡Dime, amigo! —le expresé.
Con la bondad, nobleza y empatía que lo caracterizan, me dirigió la mirada fijamente y expresó:
—Lo que sucede es que, pudiendo salvar a mi madre, no logré hacerlo. Es decir, tú sabes quién soy, los poderes que Dios permite que posea y, con todo y ello… yo, Flash, el hombre más veloz sobre la Tierra, no pude hacer nada para llegar a tiempo y lograr salvarle la vida a mi pobre madre.
Aquellas palabras calaron muy hondo en mí; quedé desarmado ante la impotencia de aquel desdichado amigo, así como yo, sin tener cómo animarle.
Y es que, a pesar de sus bromas y su actitud esperanzadora, veíasele desencantado por aquel cruento suceso que le robó parte de su vida, pero que nunca le arrebató su actitud de seguir adelante, así como la de ayudar a otros, con o sin poderes, nada que ver.
Con sus permisos, me gustaría contarles algunas cosas agradables, y otras no tanto, que han sucedido en la vida de Barry Allen, ¡pidiéndoles por favor que guarden el secreto de su identidad como Flash… y que, junto a otros héroes y superhéroes, se dan a la noble y audaz tarea de enfrentar a los malos por el bien y la justicia, asunto que sería engorroso para cada uno de nosotros…!
Todo sucedió cuando mi amigo Barry era solo un niño, así como cada uno de ustedes lo fue, ¿o lo son? Jejeje, es una broma. Sí, como les digo, cuando Barry era un jovencito, su madre se encontraba en la cocina preparando la comida para toda la familia, como de costumbre, cuando un extraño personaje venido de otro universo, enemigo jurado de mi apreciado amigo Barry, acabó con su existencia, desatando no solo un dolor irreparable en la familia Allen, sino que complicó judicialmente a su padre, incriminándolo en el asesinato de su esposa por ser él quien la encontró. En fin, este caso es muy escabroso por la razón de que es casi imposible explicar quién fue el verdadero responsable de tal atrocidad; más adelante me explicaré con mayores detalles.
Lo cierto es que Barry, por más que lo quiera ocultar, no ha logrado superar aquellos fatales acontecimientos. Solo imagino que para nadie debe ser nada fácil atravesar por tales sucesos. Creo que aprovecha el hecho de estudiar medicina forense y trabajar en el mismo departamento del cuerpo policial de la ciudad: no para de trabajar, no para de hacer sus investigaciones. Se lo he manifestado: «Barry… aprovecha los fines de semana y distráete un poco más, debes de aprovechar tu juventud y disfrutar de la vida».
—Gracias, amigo, pero la mejor manera de desestresarme o disfrutar de algo en la vida es precisamente trabajando en mis investigaciones y, claro está, con mi rol de superhéroe. De una u otra manera me siento útil y despierto para mí y para otros allá afuera.
»Dime, amigo, ¿qué crees que siento cuando llego a casa…? Siento un vacío físico y un silencio abrumador. ¡Sabes, hay un choque inmediato de lo que yo deseo y la triste realidad de querer verla, escuchar su voz, sentirme como ese eterno niño protegido entre sus brazos! Me siento vulnerable, desprotegido, sin importar la edad que se tenga; es muy dura toda esta situación… Sé que todo aquello ocurrió cuando solo tenía 10 años de edad, pero en mi pensamiento pareciera ser todos los días, amigo mío.
»Por ello quiero estar día y noche para investigar y lograr recrear ese momento. Sé que no puedo cambiar el pasado, mi pasado, pero estoy seguro de que tendré la oportunidad algún día de poder estar en ese preciso momento en el multiverso y descubrir quién o qué logró arrebatarle la vida a mi madre, la libertad a mi padre y a mí también logró quitarme algo muy dentro de mí… creo que se llama voluntad.
»Agradezco a Dios por Darryl Frye y su familia, mi padre adoptivo, a quien agradezco en gran manera educarme y hacerme un hombre de bien.
»Como Flash, me quedó marcar un ejemplo para mí y para quienes creen en el símbolo en mi pecho, el del rayo… Gracias a este don que me fue dado, puedo hacer más fácil la vida de muchos en la ciudad, y no te miento al decir que al salir al auxilio de muchos siento que mi vida tiene razón de ser. A veces creo que por ir «tan a prisa» he descuidado lo que verdaderamente es importante para mí y para otros. Lo urgente no puede entretenerme; aunque se vea que estoy haciendo algo, en verdad no es así, los verdaderos resultados son aquellos que se planifican y en donde puedo organizar mi día a día…
Aquello que explicaba Barry me dejó pensativo. Lo que manifestaba era una gran verdad, una que tocaba mis pensamientos; creo que, sin darme cuenta, me ha pasado lo mismo que a Barry: muchas veces me he centrado en lo urgente, es decir, en el momento presente. Las tareas a emprender llegan de manera abrupta, a toda velocidad. Creo que necesitamos disciplina, orden para planificar de manera correcta lo que debemos abordar, llevar a cabo.
Y aunque las cosas urgentes son parecidas a las importantes, cabe destacar que sí debemos clarificarlas, distinguirlas a la hora de apreciar verdaderos resultados en nuestro accionar.
Me imagino al pobre Barry «absorto en su mundo», buscando la manera de cómo lidiar con su dolor y, peor aún… buscando la manera de ir al pasado y cambiarlo, cuando en realidad quien debe cambiar es él…»
Freddy Briceño Parra

