Vie. Nov 6th, 2026

Advierte Silvio Abreu: “La Teta de Niquitao no se toca es agua vida y patrimonio natural”

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El ambientalista solicitó al Consejo Legislativo del estado Trujillo iniciar una investigación sobre la presunta apertura de una vía con fines agrícolas dentro de la Poligonal A del Monumento Natural Teta de Niquitao–Guirigay

CNP:20.452.-

El geógrafo y defensor ambiental Silvio Abreu levantó nuevamente su voz en favor de la Teta de Niquitao, casi tres décadas después de haber denunciado las amenazas que se cernían sobre este emblemático territorio de la geografía trujillana. En esta oportunidad, advirtió sobre la presunta apertura de una vía con fines agrícolas dentro de la Poligonal A del Monumento Natural Teta de Niquitao–Guirigay.

Durante su participación en un reconocido espacio radial, Abreu manifestó su profundo rechazo ante las informaciones recibidas y recordó que esta zona constituye un patrimonio natural fundamental para la protección de la biodiversidad, las fuentes de agua y la estabilidad ecológica de las comunidades asentadas en sus alrededores.

“Hace casi tres décadas estuvimos denunciando lo que ocurría en los terrenos de la Teta de Niquitao. Hoy, cuando ese espacio está reconocido como monumento natural, recibimos con preocupación informaciones sobre la presunta apertura de una carretera dentro de su área protegida. Si esto se confirma, estaríamos ante una intervención que debe ser investigada y detenida inmediatamente”, expresó.

Una cicatriz sobre la montaña

El geógrafo explicó que la Poligonal A comprende tanto espacios de protección directa como áreas de amortiguación indispensables para conservar el equilibrio del monumento natural. Por esta razón, cualquier intervención, ocupación o actividad productiva desarrollada en su interior debe ser examinada rigurosamente por las instituciones competentes.

Abreu señaló que la presunta vía habría sido abierta bajo el argumento de facilitar actividades agrícolas. Sin embargo, advirtió que una carretera no representa únicamente una franja de tierra removida, sino una puerta de entrada para la deforestación, la erosión de los suelos, la alteración de los cursos de agua y la ocupación progresiva de un ecosistema especialmente vulnerable.

“Una vía abierta en la alta montaña puede convertirse en una cicatriz permanente. Al remover la vegetación se debilita el suelo, aumenta la erosión y se afecta la capacidad natural del territorio para captar, almacenar y distribuir el agua. No se puede hablar de producción agroecológica cuando se compromete el corazón ecológico que sostiene la vida de las comunidades”, sentenció.

Santuario de agua y biodiversidad

Para Silvio Abreu, la defensa de la Teta de Niquitao–Guirigay trasciende la protección de un paisaje. Sus montañas, páramos, nacientes y formaciones vegetales cumplen una función esencial en la regulación hídrica de la zona y alimentan los sistemas de riego que respaldan la actividad productiva y la vida cotidiana de numerosas comunidades.

“Este monumento natural es una fábrica de agua. Sus nacientes les dan vida a los comités de riego, a los productores y a las familias que habitan en las zonas cercanas. Dañar la montaña es comprometer el agua del presente y cerrarles las posibilidades de futuro a las nuevas generaciones”, manifestó.

Añadió que la vocación agrícola de las comunidades debe ser respaldada mediante prácticas sostenibles y una planificación territorial responsable, sin invadir los espacios sometidos a régimen especial de protección.

Solicita investigación parlamentaria

Ante la gravedad de la denuncia, Abreu solicitó formalmente la intervención de la Comisión Permanente de Ambiente, Ecosocialismo y Políticas Territoriales del Consejo Legislativo del estado Trujillo, presidida por el legislador Jesús Ramón Abreu, para que se inicien las averiguaciones correspondientes.

El ambientalista pidió determinar si efectivamente se abrió la vía, quién autorizó los trabajos, qué organismo ejecutó la intervención y si fueron adjudicadas tierras para actividades agrícolas dentro de la poligonal protegida.

“Estamos solicitando que se realice una inspección técnica, ambiental y territorial. Debe esclarecerse si existieron permisos, estudios de impacto ambiental o adjudicaciones de tierras. Hemos recibido señalamientos según los cuales la actuación habría sido ordenada presuntamente por la Dirección de Desarrollo Agroecológico, pero corresponde a las autoridades verificar cada elemento y establecer las responsabilidades”, puntualizó.

La montaña también tiene voz

Abreu hizo un llamado a los organismos ambientales, al Gobierno regional, al Poder Legislativo y a las comunidades para actuar de manera articulada y evitar que cualquier intervención continúe avanzando mientras se desarrollan las investigaciones.

“La Teta de Niquitao no es un terreno baldío ni una frontera disponible para ser ocupada. Es un santuario natural, una reserva de agua y una herencia colectiva del pueblo trujillano. Defenderla es defender a quienes cultivan la tierra, a quienes dependen de sus nacientes y a quienes todavía no han nacido”, afirmó.

Finalmente, reiteró que la protección ambiental exige vigilancia ciudadana, responsabilidad institucional y acciones oportunas.

“No podemos esperar a que la montaña pierda su vegetación, que el suelo sea arrastrado por las lluvias o que las nacientes comiencen a desaparecer para reaccionar. La naturaleza suele advertir en silencio, pero cuando responde, las consecuencias pueden ser irreversibles. La Teta de Niquitao tiene quien la defienda y seguiremos levantando nuestra voz por su integridad”

 

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