Esta devoción religiosa reafirma que la fe y la memoria de todo un pueblo permanecen intactas e inquebrantables.
Con el fervor que caracteriza a su comunidad, este 28 de octubre se conmemoran 375 años de la milagrosa aparición de la Virgen del Rosario del Paraute a un indígena.
Esta devoción religiosa reafirma que la fe y la memoria de todo un pueblo permanecen intactas e inquebrantables.
La celebración patronal congrega a fieles de distintas generaciones en un acto de profundo amor que trasciende el tiempo, honrando la identidad y las raíces espirituales de la localidad petrolera.

Durante los actos conmemorativos, devotas de larga trayectoria compartieron el significado de esta advocación mariana en sus vidas convirtiendo en rostros de fe.
Aida Fuentes de Nava, quien recuerda haberse consagrado desde los siete años con su primera comunión, expresó con emoción la magnitud de este fervor.
“Es algo tan precioso y tan grande que llevo a mi corazón, porque desde muy pequeña hice la primera comunión aquí, y aquí estoy», recordando además su paso como presidenta de las Hijas de María.
Paulina Rivero, describió su profunda Devoción a la Virgen del Paraute como un motivo de regocijo espiritual.
“Para mí es un regocijo lleno de luz y de misericordia. La Virgen del Rosario siempre hay que tenerla presente como nuestra madre”, expresó Rivero.
En la misma línea, Yajaira de Torres destacó la importancia de mantener la esperanza y la oración constante.
“Una gran fe hay que tener en ella porque es nuestra madre y tenemos que creer y confiar mucho en ella, pedirle mucho por nuestra Venezuela, por nuestra patria”, recalcó en su mensaje en el día de la Virgen del Paraute”, añadió.
La presencia de niños, jóvenes y adultos en torno a la imagen sagrada demuestra que esta tradición no solo preserva el legado histórico de Lagunillas, sino que consolida los rostros de una fe viva que fortalece la unión y la esperanza de la feligresía lagunillense.
375 AÑOS DE FE
Raúl Arroyo Valera


