José Rojas CNP 25.946
joserojastrejo68@gmail.com
En esta oportunidad conversamos, a propósito de las elecciones vicerrectorales del NURR a realizarse el venidero 11 de noviembre, con el profesor Juan José Barreto González, popularmente conocido como “Juancho”, quien anda de gira comunicacional dando a conocer sus propuestas como candidato a vicerrector de esta universidad.
¿Qué visión tiene usted sobre este proceso de elecciones vicerrectorales?
—¡Mira, José! Primero quiero dar las gracias al DLA por darme la oportunidad de expresarme, sin dejar de mencionar mi gratitud, ya que este medio para mí es bastante significativo.
Antes de responder, quiero hacer hincapié en que el Núcleo Rafael Rangel de la ULA-Trujillo fue una conquista de los trujillanos, de los muchachos de los liceos, concretizándose su fundación de manera oficial el 23 de junio de 1972. Inicialmente se le llamó Núcleo Universitario para el Estado Trujillo, y en abril de 1977, con motivo del natalicio del científico trujillano Rafael Rangel, pasó a denominarse Núcleo Universitario “Rafael Rangel” de la Universidad de Los Andes (ULA).
Es de mencionar que el núcleo trujillano nace en 1969 como un proyecto educativo para el estado ideado por Luis Cárdenas y Rincón Gutiérrez, con el propósito de extender la Universidad de los Andes a los pueblos andinos, siendo Trujillo la posible sede. Trujillo y su gente buscan y luchan por la concretización de este proyecto, y esa es un poco la historia del NURR. Yo fui uno de los primeros presidentes del centro de estudiantes.
Fue un movimiento estudiantil aguerrido, claro en ideas y propósitos, convirtiendo a la universidad en un elemento de crítica constructiva, de dar soluciones y propuestas a los problemas de los trujillanos.
Y esa universidad es la que queremos rescatar para que sirva de interlocución con la sociedad; es decir, la casa donde se piensa y se propone para el bien común de la sociedad trujillana. Hoy el NURR luce muy abandonado, desde afuera por los gobernantes y desde adentro por las autoridades universitarias.
Entonces, ante esta situación, planteamos una nueva Ley de Universidades para el financiamiento por parte del Estado. Es decir, el Estado está obligado a otorgar recursos a la educación pública, pero también la universidad puede producir sus recursos, y para ello hay que cuidar lo mejor que tenemos: nuestros estudiantes, centro de vida de la universidad. Me decía un obrero: «¡Juancho, hay que salir a cazar!», y le respondo: «¿A cazar qué?». «Recursos, Juancho».
Su visión como candidato
—¡Oh, bueno! Estas elecciones son históricas, ya que luego de 18 años sin elecciones en la Universidad de Los Andes, por primera vez van a votar sectores que no habían tenido el derecho a ejercer su voto, como son los empleados y los obreros, más los estudiantes de posgrado y los profesores instructores. Ya la UCV hizo esto posible.
Y estas elecciones del NURR son históricas; ellas son producto de lo que yo he llamado la «guerra civil» entre la universidad y el Estado. Las últimas elecciones celebradas en la ULA fueron en el 2008, erigiéndose Érick Brown como ganador del vicerrectorado, y hasta allí llegó la práctica de elecciones de nuevas autoridades. Déjame aclarar, José, que la razón de esta anomalía descansaba en que los sectores en pugna por el control del NURR no se pusieron de acuerdo, al punto de ir a un litigio donde el TSJ ordena hacer las elecciones y otro sector se opone alegando la violación del artículo 109 de la CRBV —según ellos, encabezados por Mario Bonucci—. La autonomía universitaria de que habla este artículo constitucional está referida a estudiantes y profesores.
Continúa Barreto: En el 2009 se aprobó la Ley Orgánica de Educación, y en sus artículos 33 y 34 otorga derechos a todas las personas universitarias, es decir, «una persona, un voto». Lo que aterrorizó a las autoridades universitarias, que luego se convierten en un aparato ideológico.
Esto lo plasmo en mi libro El libro del NURR, que condensa todas estas propuestas. Allí está el documento donde el Consejo Universitario de la ULA expresa a la Asamblea Nacional del 2015 su apoyo público y político. Y si ellos tenían ese apoyo, ¿por qué no pidieron la reforma del artículo 109 para que votaran los empleados y obreros? Sencillamente no les interesaba. Estos mismos señores hoy van a llegarle a los empleados y obreros a pedir su voto; estos señores tienen una doble moral.
En lo particular he denunciado que la dirección de la universidad venezolana se ha convertido en un ente antidemocrático para preservar intereses partidistas y grupales de esta guerra civil con el Estado.
Otro antecedente de por qué estas elecciones son históricas es que fuimos al Tribunal Contencioso Administrativo a solicitar que el profesor Érick Brown no pudiera jubilarse sin antes convocar a elecciones del NURR. Esto se obvió y se violaron los derechos de los universitarios.
En concreto, profesor, cuando usted menciona que su propuesta está en su libro El libro del NURR, ¿cuál es en sí la esencia de su programa?
—La propuesta central es la elección del Consejo del NURR para ir a la elección del Consejo Universitario y de decano, y como primera acción administrativa, la convocatoria de la Asamblea de Núcleo —órgano superior contemplado en la Ley de Universidades— a fin de reestructurar el gobierno universitario con la participación activa de profesores, estudiantes, empleados, obreros y cursantes de posgrado.
«No soy del Gobierno»
En esta campaña electoral al vicerrectorado a usted se le ha calificado como candidato del gobierno de turno. ¿Qué respuesta da usted?
—Quienes me adversan, que no son mis enemigos, esa gente está empeñada en crear una identidad basada en el odio, porque eso descalifica. El que quiera hablar conmigo debe leerse alrededor de 20 libros escritos y un sinfín de artículos —por cierto, a ellos les recomiendo la lectura del texto Sin pan no hay independencia, que es una recopilación de un promedio de 500 artículos escritos en el Diario de Los Andes, más el libro que presento como propuesta vicerrectoral, El libro del NURR—. El pueblo trujillano sabe y conoce mi posición social y política: no soy del gobierno.
Soy un profesor titular, máximo escalafón de la Universidad de los Andes. Como vicerrector me he impuesto la metodología hermenéutica; es decir, pretendo poner a conversar a la comunidad universitaria —estudiantes, profesores, obreros—, deslastrando la exclusión ideológica que convirtió a la universidad en un instrumento político. Y nosotros, los universitarios, hemos sido usados. Yo introduje una frase: «La universidad no es del gobierno, la universidad es de los universitarios». Ese es el perfil programático de mi gestión como vicerrector: tú puedes pensar y ser de cualquier partido, pero eso no está por encima de la universidad.
Servicios estudiantiles
Para cerrar la conversa, profesor Barreto, ¿cómo pretende usted atender los servicios estudiantiles, puesto que hoy por hoy no cuenta con comedor, la ruta estudiantil desapareció, al igual que las becas y las becas trabajo?
—Tienes razón, usted va a la Villa Universitaria y da vergüenza: los baños no funcionan, las instalaciones del comedor están deterioradas, al igual que pasa con el auditorio estudiantil —una de las propuestas es convertirlo en el gran auditorio “Rafael Rangel”—. Una de las tareas es buscar recursos inmediatos que nos permitan la recuperación del comedor estudiantil y la biblioteca.
Otra de las aspiraciones es crear zonas de residencias estudiantiles para los alumnos de las zonas más distantes de la geografía trujillana, aprovechando la ubicación central del municipio Pampanito para reconectar el núcleo con la dinamización regional. Además, planteamos el aprovechamiento productivo de las 300 hectáreas que componen la Villa Universitaria, lo que nos permitiría la autogestión de recursos.

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