🇧🇷✊ En una paradoja electoral histórica, el intento de humillación de Flávio Bolsonaro terminó transformando la herida obrera de Luiz Inácio Lula da Silva en el mayor emblema de lucha popular previo a los comicios.
La burla sobre el dedo mutilado en una prensa metalúrgica no solo despertó la indignación del presidente, sino que encendió a millones de trabajadores que abarrotaron las calles alzando sus manos y convirtiendo esa huella fabril en bandera de dignidad nacional.
Lo que la ultraderecha calculó como ataque denigrante se volvió un bumerán político: la mano izquierda en alto sintetiza hoy el orgullo de la clase trabajadora frente a la soberbia patronal, cerrando la campaña con una postal imborrable de movilización y empatía social.


