Por Benigno Contreras B.
EL 28 de agosto de 1931 el ejecutivo del estado dictó un reglamento para reorganizar la Banda “Sucre”, en donde se decretaba tres retretas por semana. Los jueves en la noche en la plaza “Sucre” y dos en la plaza “Bolívar”: el sábado en la noche y una el domingo de 10 a 12 de la mañana. Además, que le daba potestad a los músicos para que impusieran el orden, o sea les daban carácter policial. El sueldo se distribuía así: 600 bs al director, 200 al subdirector y primer cornetín; 150 para el requinto y tres clarinetes a bs. 160, igual para el trombón, tres tenores cada uno a 100 bs., redoblante 70 bs. Y 10 semanales para el atrilero. Eso lo fue tambien, a partir de agosto de 1931, para la Banda “Lamas” de Valera, que así se llamaba para esa época, la que después pasó a llamarse Banda Musical “Bolívar” cuando de ella se encargó don Tonino Anselmi.
Años después, el 23 de septiembre de 1933, en el periódico de Valera “La voz de Valera”, anunciaba que: “con motivo del nombramiento del profesor Laudelino Mejías para la banda del estado, el viejo profesor don Tonino Anselmi, que conjuntamente dirigía las dos bandas, se dedicará a la dirección única de la banda “Bolívar” de Valera y por la cual es de esperarse que las actividades artísticas del maestro Anselmi se desplegaran en favor de nuestro conjunto filarmónico”. Eso fue en septiembre de 1933.
Merecidamente, por reconocimiento oficial del 29 de noviembre de 1965, el entonces gobernador Juan Motezuma Ginnari, decreta la denominación de la banda filarmónica, a la que Laudelino dedicó su existencia, como Banda de Conciertos «Laudelino Mejías», dirigida por su hijo José Ramón Aranguren (en la foto), que es el nombre que hoy ostenta.


