Dom. Ago 2nd, 2026

Miranda, Bolívar y Rodríguez nos enseñan la verdadera libertad

Rosario

Venezuela ha contado con grandes pensadores que nos han enseñado que la verdadera libertad se alcanza cuando el pueblo obtiene por medio de la pedagogía y la formación una conciencia crítica.

La acción de estos pensadores; Miranda, Bolívar y Rodríguez; nos enseña que la verdadera libertad de Nuestra América se debe realizar en un proceso continuo, que se combate en las aulas de clase, en las comunidades, generando un pensamiento crítico, que se encuentra enraizado fuertemente con la realidad latinoamericana.

Ellos nos enseñan que la libertad política marcha de la mano de una revolución educativa y cultural.

Francisco de Miranda tenía como idea central la unidad continental en un gran país que llamaba «Colombeia» o Colombia.

Fue el Precursor el que manifestó que la independencia no podía ser un esfuerzo aislado, debíamos tener un proyecto unificado para contrarrestar las potencias imperiales.

Miranda combinaba para su práctica liberadora, el uso de la comunicación de masas con la imprenta, la creación de redes o Logias de pensamiento crítico para preparar militar e intelectualmente a su vanguardia libertadora y un ejemplo son las logias mirandinas: Caballeros Racionales o Logia Lautaro.

El Libertador Simón Bolívar y su enfrentamiento entre Colonia y Soberanía, nos señala el camino de la unidad, con un sistema político centralizado.

Adaptando a nuestra realidad sociocultural, pero valorando como lo argumentó en su Discurso de Angostura, que los polos de una República deberían ser la moral y las luces.

El pueblo debería estar preparado para buscar la verdadera justicia social, la unidad de Nuestra América; idea tratada de hacerla realidad con el Congreso de Panamá.

Esa frase de Bolívar realizada en su Discurso del 15 de febrero de 1819, sitúa la moral y las luces como bases de la Tercera República que nacía.

Las luces; para Simón; significaban el conocimiento, el pensamiento crítico y la alfabetización popular.

Las luces, el antídoto contra la sumisión, el ciudadano sería libre y capaz de elegir con criterio.

La moral; se refería el Libertador; a las virtudes cívicas y republicanas que pregonaban Rousseau y Montesquieu.

Con la moral se deberían destruir los vicios de la corrupción, el egoísmo y la ambición, heredados de la estructura colonial.

El gobernante debía anteponer el bien común, la justicia y la honestidad.

Sin ética las leyes son letras muertas.

La propuesta del Poder Moral, un órgano que debía vigilar las costumbres públicas, la educación de los niños y la honestidad de los funcionarios.

Bolívar nos quiso enseñar que las armas dan la Independencia, pero la educación y la ética sostienen la libertad.

Simón Rodríguez había entendido; igual que su pupilo Simón Bolívar; que la batalla se debía ganar en una revolución cultural, social y mental.

Se debían romper las cadenas, eliminando las estructuras coloniales de ignorancia, opresión y exclusión.

Se debía rechazar la copia de los modelos europeos o norteamericanos.

La sostenibilidad de la América Meridional requería instituciones e ideas propias.

Como lo dijo Rodríguez: ¿Dónde iremos a buscar modelos? La América Española es original: originales han de ser instituciones y sus gobiernos, originales los medios de fundar unas y otros. ¡O inventamos o erramos! es su señalamiento, su llamado a la soberanía intelectual.

El Maestro Rodríguez consideraba que la educación era una prioridad política estricta.

Al no estar los ciudadanos preparados, sería una base inestable que caería resultando a la larga, en nuevas formas de tiranía.

El Maestro del Libertador, defendía una educación para todos, sin exclusión, formando hombres y mujeres para la vida en sociedad, con un profundo sentido del deber y del patriotismo.

Rodríguez proponía la educación social y el trabajo productivo.

Él ideó un sistema donde los niños aprendían ciencias y letras, al mismo tiempo que carpintería, herrería, agricultura y albañilería.

El trabajo dignifica al individuo y le otorga autonomía económica.

El pensamiento de estos tres Titanes sigue siendo un faro de resistencia cultural y Soberanía Pedagógica en Nuestra América India.

José Rosario Araujo

RRSS

Related Post