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Natalicio de Amilcar Fonseca/ Por: Benigno Contreras

Benigno

Hace 156 años, nace en Trujillo el preclaro hombre del Derecho, de las letras y la historia cuya herencia intelectual es el resquicio para el estudio, la investigación y el encuentro con nuestra identidad y fortalecimiento de los valores trujillanos, hoy tan resquebrajados por los que hicieron de Trujillo el botín particular y del partido, negándole a la región el valioso papel histórico que se avizoraba desde los mismos “Orígenes trujillanos”.

Pues bien, Amilcar Fonseca, nace en la ciudad de Trujillo el 19 de mayo de 1870, un mes antes del nacimiento en Venezuela de la Educación gratuita y obligatoria, dictada por Guzmán Blanco, y es que parece que el sino de este hombre se emparentaba con la Pedagogía pues su tía, la ilustre maestra Eloisa Fonseca, bien pronto le infundió el apego por el estudio y la enseñanza cuyo resultado, con el tiempo, fue esa grandiosa obra : “Orígenes trujillanos” ; que puede considerarse, como lo dijimos hace un año precisamente… la “Biblia trujillana” pues no hay aspecto de nuestra historia, que queramos conocer, que no nos lleve, inevitablemente, a la consulta de esta extraordinaria obra; razón por demás que lo enaltece como el padre de los estudios de historia regional trujillana.

Amilcar

Hijo del Br. José Félix Fonseca y de Catalina Testa Durán, su tía Eloisa, que regentaba el Colegio de Niñas de Trujillo, lo tuvo a su lado para inculcarle los conocimientos de lectura, escritura, matemáticas y, profundamente, los valores cristianos; formación primaria ésta que la completó en la Escuela N° 194 de Trujillo, de la cual egresó para inscribirse en el Colegio Federal de Varones, en enero de 1882, que estaba dirigido por el Dr. Jesús Llavaneras y el Br. Máximo Briceño. Obtiene, con honores, el título de Br. en Ciencias Filosóficas el 9 de octubre de 1886, conferido por el entonces Rector Dr. José Emigdio González ; pero, decidió continuar sus estudios en el mismo Colegio de Trujillo, que además ostentaba la categoría de Universidad, obteniendo el grado de Br. en Ciencias Políticas el 21 de septiembre de 1891 y dos días después, ante un jurado calificado como el Dr. Juan N. Urdaneta, Dr. Antonio Domínguez, Dr. Jesús Urdaneta Maya, Pbro. Dr. Etanislao Carrillo y el Dr. Enrique Urdaneta Maya, el título de Dr. en Ciencias Políticas de manos del ahora Rector Dr. Diego L. Troconis, comenzando a ejercer como Abogado de la República a partir de 1899, cuando la representación de la Corte Suprema de Justicia formado por Benito G. Andueza, Melquíades Parra y Juan Urdaneta, le otorga tal potestad según convenía la Ley pudiendo, ahora, ejercer en toda Venezuela.

Su desplazamiento por la región como profesional le brindó grandes satisfacciones pues logra recopilar lo que significó parte de su devoción: efigies de los Cuicas, manuscritos y documentos importantes sobre la historia de Trujillo, para agradecimiento imperecedero de la región. Sabiendo de ello aquel quien fuera su maestro, ese gran sabio trujillano nacido en la Mesa de Esnujaque Rafael María Urrecheaga, conocedor y estudioso del dialecto de los Cuicas “le obsequió dos pequeños cuadernos manuscritos de 16 hojas cada uno, contentivos de los vocabularios que, allá en sus mocedades, hubo recogido de viejos indios que todavía lo hablaban en los páramos”. Estudioso de la historia de Trujillo que plasma en su gran obra “Orígenes trujillanos” le valió la distinción dada por la Academia Nacional de la Historia y la Junta de Historia y Numismática de Argentina “al designarlo Miembro Correspondiente de ellas en Trujillo”.

Una amplia vida pública matiza su ejercicio profesional: como Juez de Primera Instancia en lo Civil; Canciller, Relator y Presidente de la Corte Superior y Suprema de Justicia; Procurador General del Estado, Diputado a la Asamblea Legislativa. Pero también su fibra pedagógica se vio excitada como catedrático del Colegio Federal de Varones, del Colegio de Niñas y de la Escuela de Ciencias Políticas. Miembro de la Comisión de Instrucción Pública ; de la Comisión de estudio de las Leyes Estadales y de los estudios limítrofes entre Trujillo y Zulia.

A Maracaibo va en 1912 como Secretario particular del Intendente de Instrucción Publica de Trujillo y Zulia, Pedro Carrillo Márquez, y allí recibe la atención del trujillano Melquíades Parra quien lo acredita ante las autoridades para dejarlo en Maracaibo, mas, ante la muerte de su esposa Débora González y la carga de sus tres hijos -José Felix, abogado y escritor perdió la razón a causa de un accidente automovilístico, murió joven ; José María, comerciante, murió asesinado y José Amilcar quien se empeñó por lograr la edición de “Orígenes trujillanos” hasta que lo consigue cuando el Ejecutivo Regional a cargo del Sr. Atilio Araujo ordena en agosto de 1953 su publicación-; de su madre y de su tía Eloisa, regresa a Trujillo a pesar de ser aconsejado de la inconveniencia de hacerlo pues, amigo de Leopoldo Baptista, que se había alzado contra Gómez, podría verse afectado, pero, su acrisolada vida pública es motivo para absolverlo y cuando se encarga de la Presidencia el General Timoleón Omaña viene sugestionado por las buenas recomendaciones de los amigos de Maracaibo, del Presidente provisional de Trujillo General José María García y de su amigo Dr. Fabricio Gabaldón, que sirvieron de peso para nombrar a Amilcar Fonseca Relator de la Corte Suprema; y, a pesar de las intrigas políticas que se tejieron contra Fonseca, el general Omaña mantiene su decisión y a los intrigantes sólo les contesta : “Señores, no creo en lo que me afirman porque lo tengo bien averiguado y entre otras cosas les diré : el Dr. Fonseca, fue un servidor de ellos, porque no le permitieron ejercer libremente su profesión, tiene tres hijos, ninguno se llama Leopoldo, Víctor Manuel ni Trino, ni son ahijados de los Baptistas ; y ya su nombramiento está aprobado por el Jefe”. Pero, en 1920 regresa a Maracaibo con el cargo de Consultor Jurídico del Concejo Municipal que se lo había conseguido su amigo, el Dr. José Jesús Gabaldón, quien fungía de Presidente del Estado Zulia. Vuelva a Trujillo al año siguiente y el 6 de abril de 1924 se va a Caracas a ocupar su puesto como Diputado en el Congreso Nacional; posición que la alterna con sus viajes constantes a Trujillo hasta el 29 de marzo de 1929, cuando, definitivamente se ausenta de Trujillo pues su nueva ocupación en el Alto Tribunal de la República como Vocal de la Corte Federal y de Casación a tiempo completo lo mantuvo anclado en Caracas. En dicho cargo se conserva hasta el 12 de mayo de 1936, porque el nuevo gobierno ejercido por el General Eleazar López Contreras elige nuevos magistrados. Muere el 17 de febrero de 1937.

NOTA : El presente trabajo tuvo como referencia exclusiva la semblanza que hace José Amilcar Fonseca y que aparece en la obra “Orígenes Trujillanos

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