Lun. Ago 3rd, 2026

Clase Libre: Mi pantalón y la sincronicidad del azar/ Por: Juan J. Barreto

Cuento

Sentí dos pequeños golpes en la base de mi columna. Uno más arriba del otro. Al rato, como a los cinco minutos y medio, llegó un mensaje a mi teléfono. “¿Sentiste el temblor?” La otra vez fue así pero leve en mi espalda de 65 años.

La mañana siguiente amaneció dolorosa, triste, desesperadamente trágica. El temblor de la tierra con su corazón ya agitado. Muchos edificios caídos sobre la vida… Esta luz gris en medio de las grietas del alma. Muchos ojos se cerraron, dejaron de respirar.

Reviso mis cosas para hacer un donativo. La casa de la soledad me puso a la vista el mejor pantalón, azul oscuro con bota por fuera (…)

Natalia Lafourcade insiste en decirme “lo que construimos se acabó, lo que construimos se acabó” … Así me voy durmiendo y termino de anochecer.

Acaba de levantarse con mucha dificultad. -Ten cuidado- le susurra una vieja enfermera. Es mejor que te limpies la cara, comas algo en el comedor portátil de enfrente. Acá te enviaron, parece ropa de tu talla-.

Había suficiente comida, mucho más que en tiempos normales. Decidió colarse entre los rescatistas para tratar de encontrar su casa. Alguien le toma una fotografía: El mar en el fondo moviéndose triste y sus pantalones azules con bota por fuera lo hacían volar hacia un extraño silencio.

Desde muy pequeño usaba zapatos ortopédicos, duros y negros. La dureza de sus zapatos contrastaba con la palidez de sus piernas. A no ser por los pantalones cortos azul oscuro, desde lejos parecería una bandera de un país lejano. La maestra le hacía señas para que escribiera derecho en la verde pizarra: La tarde está caliente como un fogón encendido. “Encendido” es una palabra grave, decía en voz alta, no se acentúa porque termina en vocal. En la esquina de la pizarra, arriba, en letra redonda, se leía “Las Calderas, 24 de junio de 1967”.

Trujillo/Venezuela 03/07/26

Prof. Juancho Barreto

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